Ex Cellula era, como todos los proyectos que nacieron durante el auge del dospuntocerismo, un concepto maravilloso, rompedor, necesario y triunfador. Y como otros muchos, murió antes incluso de que Google se fijara en él y pensara en comprarlo.
Hoy toma una forma totalmente distinta, anticuada, poco innovadora, innecesaria y nacida para perder. Pero el nombre me sigue gustando infinito.
No soy el mismo de hace diez años. No escribo como hace diez años. Ahora toco el bajo. Bienvenido a mi nueva página.

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